Con nuestra flota de drones, ya utilizada para la fotogrametría aérea, realizamos también inspecciones termográficas de instalaciones fotovoltaicas: el dron sobrevuela la instalación equipado con cámara térmica, generando un mapa térmico completo de los paneles.
Qué permite detectar
— puntos calientes (hot-spots);
— células dañadas o defectuosas;
— módulos de bajo rendimiento o con problemas de conexión;
— anomalías que no siempre son visibles en una inspección desde el suelo.
Las ventajas frente a una inspección tradicional
El vuelo termográfico permite un barrido rápido de toda la instalación, incluso en grandes superficies, sin necesidad de acceso directo a los paneles. Esto reduce considerablemente el tiempo de inspección respecto a los controles manuales y, sobre todo, evita exponer a los operarios a los riesgos del trabajo en altura sobre cubiertas o marquesinas fotovoltaicas.
El resultado
Al finalizar el vuelo, elaboramos un informe técnico con el mapeo georreferenciado de las anomalías detectadas, lo que permite planificar el mantenimiento exactamente donde es necesario, en lugar de inspeccionar toda la instalación panel por panel.